Grabado de Torrelaguna

Torrelaguna

La cuna de Cisneros

“Alfonso, en cambio, de quien en razón del arzobispo Jiménez deriva el mayor timbre de gloria de la familia, deteniéndose casualmente en Torrelaguna, como recaudador de impuestos debidos al fisco real por donación del Romano Pontífice, se casó con una doncella honesta, de nombre María, cuya hermosura así como sus cualidades intelectuales y morales le subyugaron. De ella tuvo tres hijos: Francisco Jiménez, el primogénito, Juan y Bernardino”. - Alvar Gómez de Castro

Así es… En 1436 nació en Tordelaguna, o Torrelaguna, Gonzalo Jiménez de Cisneros, aunque Gómez de Castro lo llama Francisco, con el nombre que más tarde elegiría al entrar en religión. Este municipio, perteneciente en la actualidad a la Diócesis de Alcalá, formaba parte entonces del Arzobispado de Toledo, como recordaba el Cardenal Guisasola en 1917:

“A Torrelaguna, que entonces pertenecía a nuestro Arzobispado de Toledo, cupo la alta honra de ser la patria del Cardenal; pues, aunque su apellido claramente señala que tiene su origen en Cisneros, villa de la tierra de Campos, su padre D. Alonso, no aviniéndose con su hermano D. García, poseedor del mayorazgo de la casa, marchó a estudiar leyes en Salamanca y poco después se avecindó en Torrelaguna, casándose allí luego con Dª Marina García de la Torre y Astudillo. Tres hijos les concedió el cielo, el primero de ellos fue el Cardenal, nacido en 1436, y se le impuso en el santo bautismo el nombre de Gonzalo, que conservó hasta su entrada en Religión”.

El primogénito de Alfonso y Marina

“Francisco, del que ahora nos ocupamos, recibió el nombre de Gonzalo el día en que fue bautizado, porque su padre Alfonso, según creo, deseaba conservar de esa manera la memoria de su glorioso antepasado, Gonzalo el Bueno. Pero ese nombre lo cambió luego cuando profesó en la orden de los Franciscanos”. - Alvar Gómez de Castro

Gonzalo, el futuro fray Francisco, era el mayor de tres hermanos. Sus padres se llamaban Alfonso (Alonso) y Marina.

Escribe Juan de Vallejo:

“La genealogía e descendimiento […] fue de la villa de Cisneros, que es en Campos, donde nacieron sus padres; los cuales fueron de noble sangre y descendientes del linaje de los Villarroeles, de casa y solar noble y muy antiguo en Castilla; a su padre llamaron Alonso Ximénez, y a su madre Marina de la Torre, los cuales vinieron a vivir en Tordelaguna, una villa muy honrada, que es de los arzobispos de Toledo.

Estos nobles padres tuvieron tres hijos: al primogénito llamaron Gonzalo Ximénez, y al segundo Juan Ximénez, y al tercero Bernardino Ximénez; los cuales, como buenos y católicos cristianos, hicieron enseñar y doctrinar en el servicio y temor de Dios, Nuestro Señor, y en las artes liberales, en especial a Gonzalo Ximénez, hijo mayor”.

Sus padres le criaron para la Iglesia

“Sus padres, en efecto, dedicándole desde su más tierna infancia a la vida eclesiástica, lo educaron honesta y santamente”. - Alvar Gómez de Castro

Con estas pocas palabras describe el primer biógrafo de Cisneros la decisión de sus padres de orientarlo a la vida eclesiástica. Guisasola también lo dice con esta sintética frase: “Sus padres le criaron para la Iglesia”. Roa, Cuéllar, Alcalá, Salamanca y Roma fueron los lugares de su formación.

Las huellas de Cisneros en Torrelaguna

Son numerosas las huellas del Cardenal Cisneros en su villa natal. Algunas están en ruinas, otras se han integrado en la vida del actual municipio o mantienen su uso religioso.

La Cruz de Cisneros

La casa natal de Cisneros en Torrelaguna no se ha conservado. En el lugar donde se alzaba se erigió en 1802 una cruz de piedra, conocida desde entonces como Cruz de Cisneros, frente a la Iglesia de Santa María Magdalena y el actual Ayuntamiento.

La Iglesia de Santa María Magdalena

La parroquia de Torrelaguna, antigua Colegiata, está dedicada a Santa María Magdalena, santa penitente cuya talla de gran tamaño, realizada por Luis Salvador Carmona, ocupa el puesto central del retablo principal. El templo es gótico, con elementos también renacentistas, edificado en piedra caliza sobre el templo parroquial anterior. Su construcción comenzó en la primera mitad del siglo XV y se prolongó hasta el primer cuarto del siglo XVII. Promovieron las obras el Arzobispo Martínez Contreras y los Cardenales Mendoza, Cisneros y Fonseca. Su planta es basilical, con tres naves –la central más alta y ancha– y diversas capillas que se abren en la cabecera y en las naves laterales. Carece de claustro. Posee amplios arbotantes y contrafuertes. Las bóvedas son de crucería gótica. Tiene numerosos retablos barrocos y platerescos. El retablo principal, en el altar mayor, es de estilo churrigueresco, y está atribuido a Narciso Tomé. Es del segundo tercio del siglo XVIII, de madera dorada y policromada, sobre un zócalo de piedra. Fue donado por D. Pedro González, obispo de Avila, natural de Torrelaguna. Flanquean la imagen de Santa María Magdalena las tallas de San Isidro Labrador y su mujer, Santa María de la Cabeza.

A la izquierda de la capilla mayor, en la cabecera, se abre una pequeña Capilla que preside el llamado Cristo de Cisneros. Se trata de una espléndida talla donada por los Reyes Católicos. Esta capilla alberga también un sepulcro plateresco y los restos del poeta Juan de Mena.

A la derecha de la capilla mayor, la Capilla de las Reliquias, en cuyo suelo puede verse la lápida funeraria de Alfonso Jiménez de Cisneros, padre del Cardenal. Allí reposan también los restos de tres hermanos maristas, mártires de la persecución religiosa en julio de 1936.

El resto de capillas son: la Capilla Bautismal, de la Asunción, de San Gregorio, de la Anunciación y de San Felipe. La pila bautismal es tardo-gótica, del siglo XVI, en piedra. No pudo ser, por tanto, la pila en que fuera bautizado nuestro Cardenal. La Capilla de la Asunción es del siglo XVII, en estilo barroco, y posee un gran lienzo de Eugenio Cajés. Fue fundada por Dña. Ana Bernaldo de Quirós. La Capilla de San Gregorio fue fundada por Gregorio Vélez, inquisidor de Murcia, a mediados del siglo XVI. Es la más ricamente decorada y posee un retablo de madera policromada. Pudiera ser obra de Rodrigo Gil de Hontañón, que trabajaba entonces en el Palacio de Salinas en Torrelaguna. La Capilla de la Anunciación o de la Encarnación es de finales del XVI. Es casi una iglesia, pues posee sacristía, un pequeño coro alto y una cripta subterránea con los restos del fundador, Fernán López de Segovia. Está cubierta por una cúpula. El lienzo principal es de Patricio Cajés, aunque hay quien la atribuye a Tiberio Ronchi, discípulo de Zúccaro. Por último, la Capilla de San Felipe fue fundada en 1626 por Dña. Petronila de Pastrana. Dotada también de cúpula, alberga el monumento funerario de la fundadora y su marido. El lienzo del altar es también de Eugenio Cajés.

Las rejas de las capillas son de gran valor artístico. Destaca también el Coro Alto, a los pies de la nave, y la tribuna del órgano, con abundantes yeserías, figuras y escudos con inscripciones. El templo posee también dos grandes púlpitos, con yeserías y paneles decorados.

A los pies del templo, a la izquierda de la fachada principal, se encuentra la torre de la iglesia, del XVI, obra del maestro Juan Campero, discípulo y ayudante de Pedro Gumiel, por encargo de Cisneros. Tiene tres cuerpos y un hermoso chapitel, en forma de pirámide, con escamas. Posee escudos de la villa y del Cardenal Cisneros. La portada, orientada a poniente, recuerda estilísticamente a la de la Catedral Magistral de Alcalá de Henares, está recorrida por el cordón franciscano y coronada por la escena de la imposición de la casulla a San Ildefonso.

La portada sur se halla embutida entre los grandes volúmenes semicirculares de las capillas de los siglos XVI y XVII. De estilo hispano-flamenco, su iconografía refleja el tema de la aparición de Cristo Resucitado a María Magdalena en la mañana de Pascua. En ella trabajaron Juan de Cisniega y Juan Calderón. En ella puede verse el escudo del Arzobispo Fonseca, quien financió la portada.

El conjunto fue declarado Monumento Histórico Artístico en 1983. Es considerado uno de los mejores edificios del gótico madrileño.

El Cristo de Cisneros

A la izquierda del altar mayor de la Iglesia parroquial de Torrelaguna se puede admirar y venerar una talla de Cristo crucificado conocida como el “Cristo de Cisneros”, donada por los Reyes Católicos.

El antiguo Pósito

En 1514 Cisneros estableció en Torrelaguna un pósito o almacén de grano para remediar el hambre en épocas de escasez o malas cosechas. El edificio, que alberga en la actualidad las dependencias del Ayuntamiento, conserva algunos elementos góticos, como la puerta de entrada. La fachada presenta dos alturas, con hermosas galerías porticadas. En la parte derecha del edificio puede verse, en alto, una lápida con el escudo del Cardenal y una inscripción que recuerda el patrocinio de Cisneros.

Monasterio de San Francisco de la Madre de Dios

En 1512 el cardenal Cisneros funda en su villa natal un monasterio franciscano bajo la advocación de la Madre de Dios. Allí se formaron numerosos religiosos franciscanos y también seglares. Contó con una importante biblioteca. Además de los religiosos, numerosas familias de Torrelaguna pidieron ser enterradas entre sus muros.

El Monasterio sufrió graves daños en la Guerra de la Independencia. La desamortización de Mendizábal fue su remate final. Los pocos restos que quedan son de propiedad privada y se encuentran en muy mal estado, a excepción de la espadaña, que se restauró en los años 80 del siglo XX.

Numerosas lápidas procedentes del Monasterio se encuentran ahora en el interior de la Iglesia de Santa María Magdalena.

Otros lugares de interés

En la misma plaza mayor de Torrelaguna se encuentra el Convento de las Concepcionistas Franciscanas Descalzas, fundado por D. Hernando Bernaldo de Quirós y su mujer, Dña. Guiomar de Berzosa hacia 1560. Fue reconstruido hacia 1960 tras sufrir graves daños en la Guerra Civil española.

La Ermita de Nª Sª de la Soledad fue edificada, en varios periodos, a partir del crucero del antiguo humilladero de la Vera Cruz, de finales del siglo XV, dotado de bóveda de terceletes gótica. Se continuó en estilo barroco y en el siglo XVIII se realizó el camarín de la Virgen. Posee espadaña.

Hay en Torrelaguna también un Convento de Carmelitas de la Caridad, con iglesia de estilo neogótico. Fue inaugurado en 1905. Originariamente fue fundación benéfica para la enseñanza de niños pobres, promovida por la reina Isabel II y su marido Francisco de Asís. Fue financiado por disposición testamentaria de los hermanos Montalbán, que quisieron ser enterrados en su iglesia. En la actualidad es casa diocesana de espiritualidad y convivencias.

Cerca de Torrelaguna: el Convento de San Antonio en La Cabrera

No muy lejos de Torrelaguna se encuentra el Convento de La Cabrera, que Cisneros visitaba con frecuencia. Celtas, visigodos y mozárabes vivieron allí. En 1404 llegan los franciscanos, que suceden a monjes benedictinos. Es entonces cuando el Convento, inicialmente dedicado a San Julián de Toledo, queda bajo la advocación de San Antonio de Padua. Según los cronistas fue eremitoriocasa de estudios de los franciscanos, vinculada a los Monasterios de Torrelaguna y Alcalá de Henares. Cisneros mandó enterrar allí a su padre, aunque en 1661 el cuerpo fue trasladado al cercano convento de Torrelaguna.

En la Guerra de la Independencia fue asaltado y arrasado por las tropas napoleónicas, aunque recuperó poco después la presencia franciscana. En 1835 pasó a manos privadas, a causa del decreto de exclaustración y desamortización. En 1865 fue comprado por un nieto de Goya. En el siglo XX fue propiedad del doctor Carlos Jiménez-Díaz, quien quiso que a su muerte volviera a manos franciscanas, lo que sucedió temporalmente a partir de 1987. Desde 2004 reside y cuida de él una comunidad de Misioneros Identes.