Villa de Cisneros

La casa solar de los Jiménez de Cisneros

“La casa solariega de los Jiménez se encuentra en Cisneros, ilustre municipio del reino de León. De dicha casa salieron muchos hombres insignes e hidalgos, y algunos llegaron hasta la dignidad de caballeros, según nuestros reglamentos”. - Alvar Gómez de Castro

cisneros-palencia-aerea


Cisneros (Palencia)

El municipio de Cisneros en Tierra de Campos –actual provincia de Palencia– es el solar de la casa paterna de Gonzalo Ximénez de Cisneros, que nació en Torrelaguna en 1436.

Alvar Gómez de Castro, primer biógrafo del cardenal, describe así sus orígenes familiares:

“La casa solariega de los Jiménez se encuentra en Cisneros, ilustre municipio del reino de León. De dicha casa salieron muchos hombres insignes e hidalgos, y algunos llegaron hasta la dignidad de caballeros, según nuestros reglamentos. En efecto, Gonzalo Jiménez de Cisneros, llamado El Bueno, está enterrado en la ermita de santa María, de Villailar, cerca de Cisneros. Su sepulcro de mármol blanco y el escudo que allí campea demuestran claramente la nobleza de este hombre. El escudo, en efecto, consta de quince tetrágonos, que en heráldica llamamos jaqueles, con las armas de la casa de los Jiménez, y la banda, que es la insignia de la orden de caballería, creada por Alfonso XI, y a la que sólo eran admitidos los nobles”.

Aunque no es posible rehacer la línea descendente desde Gonzalo el Bueno hasta nuestro cardenal, Gómez de Castro sí nos habla de su bisabuelo y de sus antecedentes más cercanos:

“Alrededor del santuario hay algunas tierras que pertenecen a la familia de los Jiménez, a quienes incumbe el cuidado de la capilla y del sepulcro. Pero por desidia de los descendientes, se ignora quiénes fueron los hijos y los herederos de aquel famoso Gonzalo el Bueno. Lo que sí sabemos, por unos pergaminos escritos en el año 1396, es que Juan Jiménez de Cisneros, bisabuelo del arzobispo Jiménez, fue el primer abad (pues así llaman a los presidentes de las cofradías) de la Cofradía de Santiago, que todavía persiste en Cisneros y en la cual sólo se admiten los nobles. Por cierto que los cofrades de dicha hermandad celebran, en determinados días del año, sufragios por el alma de Gonzalo el Bueno, por lo que se cree vulgarmente que dicha cofradía fue fundada por Juan Jiménez. Además todos los vecinos tienen por cierto que Juan, que tuvo un hijo llamado Toribio, desciende de Gonzalo el Bueno. En la iglesia de san Pedro de Cisneros, se encuentra el panteón de la familia, en una capilla de bella hechura. En dicho panteón está sepultado Juan; y en la capilla el arzobispo Francisco Jiménez fundó una misa semanal, con su correspondiente renta, a expensas de su peculio personal.

Toribio, hijo de Juan Jiménez, tuvo tres hijos, García, Alvaro y Alfonso, de los que proceden las dos familias de los Jiménez. García y luego sus descendientes mantienen la posesión de la casa solariega. Como era el mayor y de un carácter duro e inflexible, según dicen, pero al mismo tiempo noble, al separarse de sus hermanos, se anexionó la herencia familiar. Mientras vivió en Cisneros, ocupó el primer lugar entre los suyos, desempeñó los más elevados cargos del municipio, y casó a sus hijas con varones muy nobles. Su hijo García, el único varón, habiendo ingresado en la orden de san Benito, fue primeramente prior de Valladolid y más tarde abad de Montserrat. En la capilla del sepulcro de su padre, que se encuentra en la iglesia de san Lorenzo, se pueden ver algunas obras costeadas por García.

De María, su hija mayor, nació Juana que se casó con García Villarroel, el cual marchó a Africa con el arzobispo Jiménez, no como general Castorlano, sino como simple capitán de algunas compañías de aquella expedición. Esta Juana, como heredera de Gonzalo el Bueno, amenazó con anatemas e hizo excomulgar, según las leyes cristianas, a unos violadores de su sepulcro, que entre otras cosas habían robado unas espuelas de oro y además unas insignias militares. Villarroel y Juana tuvieron una hija, de nombre María, la cual se casó con un noble varón llamado Sancho Bravo del que tuvo un hijo, Bravo, varón extraordinario y muy valiente, como lo demostró muchas veces, peleando contra los moros en defensa del estado. Este ocupa actualmente la casa de García Jiménez, tío del arzobispo.

Alvaro y Alfonso, para no enfrentarse con el duro carácter de García, abandonaron la Tierra de Campos y marcharon a Castilla la Nueva. Pero Alvaro, después de la muerte de su hermano García, volvió a Cisneros y reclamó como parte de la herencia paterna, la casa de García, que se le había arrebatado. Más tarde cedió espontáneamente dicha casa a su prima Juana pues, según se dice, no tuvo hijos”.

Lugares de interés en Cisneros

Desde mediados del siglo XVI Cisneros fue villa de realengo. Tuvo cuatro parroquias y un convento de frailes dominicos.

En la actualidad destacan la Iglesia de San Facundo y San Primitivo y la Iglesia de San Pedro. La primera es de ladrillo y estilo gótico, con artesonados mudéjares. Posee un retablo gótico con tablas de la escuela de Pedro Berruguete y buenas tallas, como las de los santos titulares y la del Llanto sobre el Cristo muerto. En el templo puede verse el sepulcro en piedra de Antonio Rodríguez de Cisneros, oídor del Consejo Real de la Inquisición. Hay un altar dedicado a la Virgen del Castillo, obra de Pedro de Freira, de 1647. La iglesia conserva un órgano del siglo XVIII, obra de Francisco López.

La Iglesia de San Pedro tiene un retablo del siglo XVI de Francisco Giralte, altares barrocos, una talla gótica de la Virgen de Villacilar del siglo XIV, una escultura orante de Álvaro de Cisneros, tío de nuestro cardenal, y el sepulcro del antepasado Gonzalo Ximénez de Cisneros –el Buen Caballero, del siglo XIII. Esta iglesia alberga además, desde 1986, el Museo Parroquial.

Cerca del casco urbano se levanta la Ermita del Cristo, del siglo XVI, donde estuvo originalmente ubicado el sepulcro gótico de Gonzalo el Bueno.